Israel y Hamás se acusaron mutuamente de incumplir la tregua.
Los ataques aéreos israelíes sobre Gaza causaron el asesinato de más de 400 palestinos, amenazando con el colapso total de un alto el fuego de dos meses, y el Estado judío advirtió que la embestida era solo el principio.
Israel y el grupo militante palestino Hamás se acusaron mutuamente de incumplir la tregua. Esta se había mantenido en general desde el 20 de enero y ofrecía un respiro de los ataques a los 2.3 millones de habitantes de Gaza, que ha quedado reducida a escombros.
Hamás, que aún retiene a 59 de los cerca de 250 rehenes secuestrados en octubre de 2023, acusó a Israel de incumplir el alto el fuego y poner en peligro los esfuerzos de los mediadores para lograr una tregua permanente que ponga fin a los combates, pero no amenazó con represalias.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que había ordenado los ataques contra Hamás en respuesta a su negativa a liberar a los rehenes restantes y por su rechazo de las propuestas de alto el fuego.
“A partir de ahora, Israel actuará contra Hamás con una fuerza cada vez mayor. Y a partir de ahora, las negociaciones solamente tendrán lugar bajo el fuego”, dijo desde la base militar de Kirya, en Tel Aviv.
“Hamás ya ha sentido el golpe de nuestro brazo en las últimas 24 horas. Y quiero asegurárselo: Esto es únicamente el principio”.
Los bombardeos de Israel alcanzaron viviendas y tiendas de campaña que albergaban a civiles desde el norte hasta el sur de la Franja de Gaza. Testigos afirmaron que un avión israelí disparó misiles contra la ciudad de Gaza la noche del martes.
Tanques israelíes bombardearon desde el otro lado de la frontera, según testigos. Las autoridades sanitarias palestinas declararon que 408 personas habían muerto en uno de los días con mayor número de víctimas desde que iniciaron los bombardeos de Israel contra Gaza.
Las familias de Beit Hanoun, en el norte de la Franja, y de las zonas orientales de Jan Yunis, en el sur, huyeron de sus hogares. Llevando pertenencias, algunos iban a pie, otros en coches o calesas, después de que el Ejército israelí les ordenara evacuar lo que calificó de “peligrosas zonas de combate”.
Egipto y Qatar, mediadores en el acuerdo de alto el fuego sellado en enero junto con Estados Unidos, condenaron el asalto israelí, mientras que la Unión Europea afirmó en una declaración que deploraba el rompimiento de la tregua.
El coordinador de ayuda de emergencia de la ONU, Tom Fletcher, afirmó que los modestos avances logrados durante el alto el fuego habían quedado destruidos.
Israel interrumpió el suministro de ayuda a Gaza durante más de dos semanas, agravando la crisis humanitaria.
La intensa presión de Israel sobre Hamás se produce en un momento en que se recrudecen las tensiones en otras partes de Oriente Medio, que ha visto cómo la guerra de Gaza se extendía a Líbano, Yemen e Irak.
En los hospitales, sometidos a una gran presión tras 15 meses de bombardeos, se apilaban cadáveres envueltos en sábanas de plástico blancas manchadas de sangre a medida que llegaban las víctimas.